En Jalisco, México, operaba «La Escuelita», un rancho clandestino donde el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) adiestraba a jóvenes, incluyendo menores de edad para convertirlos en sicarios. Según testimonios el régimen establecido por los encargados del rancho implicaba métodos que despojaron de la identidad personal. La eliminación del nombre, la uniformidad obligatoria, la supresión de pertenencias y el aislamiento operan como estrategias de control mental. Además, los reclutas eran sometidos a rituales macabros, como beber sangre, y entrenamientos brutales con armas y tácticas de combate.
El lugar fue descubierto durante un operativo de las fuerzas de seguridad, donde se encontraron arsenales de armas, campos de entrenamiento y evidencias de rituales de iniciación. Muchos jóvenes eran reclutados con promesas de dinero y poder, pero terminan atrapados en un mundo de violencia del que era casi imposible escapar.
Expertos señalan que este caso es solo una muestra de la estrategia del CJNG para reclutar a jóvenes en zonas marginadas, aprovechando la pobreza y la falta de oportunidades. Aunque el desmantelamiento de «La Escuelita» es un golpe al cártel, el problema de fondo persiste. Las autoridades rescataron a varios jóvenes, quienes recibirán apoyo para reintegrarse a la sociedad.